El pregón y el pregonero

Asistí por segunda vez en mi vida barcelonesa a uno de esos festejos del Ayuntamiento, en este caso por la Mercè, para escuchar de viva voz y entre el personal egregio y variopinto que suele asistir a estos actos como quien va al Liceu o al Palau. La primera vez que fui, tuve un incidente con el servicio de protocolo por el trato despreciativo que mostraban hacia unos brigadistas, más que ancianos, que habían venido de EE.UU. y Canadá, para ver Barcelona por última vez. Ellos que habían arriesgado su vida por la democracia, se encontraban a unos desdeñosos funcionarios. LEER MÁS