Anguita. La izquierda que no pudo ser.

Con el fallecimiento de Julio Anguita, la izquierda española ha perdido al que fue uno de sus mayores referentes. Para muchos, el referente. Unánimes han sido los reconocimientos a su honestidad y coherencia, incluso entre quienes fueron sus adversarios. Y casi unánime, también, el elogio a su labor como alcalde de Córdoba, ciudad a la que siempre quedará unida su figura. Pero, a partir de ahí, la valoración de su legado político suscita opiniones encontradas: tantas, como suscitó en vida. Como Coordinador General de Izquierda Unida y Secretario General del PCE, inauguró una etapa de grandes esperanzas para la izquierda, LEER MÁS

Takfiris

En el mundo islámico, existe un término para definir a aquellos musulmanes que niegan la condición de musulmanes a quienes no piensan como ellos: son los Takfiris. Takfiris son, por ejemplo, los terroristas de Estado Islámico que asesinan indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños chiitas o sufíes los viernes a la salida del rezo en la puerta de sus mezquitas. O que secuestran y convierten en esclavas sexuales a las mujeres yazidíes después de matar a sus padres, hijos y hermanos, porque consideran que no son auténticos musulmanes, que son apóstatas, herejes o infieles (kafires), y que por ello no LEER MÁS

La desintegración de la izquierda

El Partido Socialista de Euskadi ha firmado un acuerdo con el PNV para conformar un gobierno de coalición. Al margen de su contenido, el simple hecho de su firma ya produce cierta extrañeza, puesto que la federación del País Vasco ha sido una de las más firmes seguidoras del sanchismo y defensora del “no es no” y de “¿qué parte del no no se ha entendido?”. Los escrúpulos a la abstención mostrados en la investidura de Rajoy han desaparecido para pactar con Urkullu no ya una abstención ni un voto a favor, sino nada menos que un gobierno de coalición. LEER MÁS

De la balcanización de Podemos a la balcanización de España.

La izquierda española atrapada en el candado del 78. La transición española tuvo sus más y sus menos. Para la izquierda española la gran frustración, que resurge en modo de trauma, fue su incapacidad para forzar una ruptura con el régimen anterior. Su penitencia, aceptar la monarquía y la bandera; pero más grave aún, si cabe, fue aceptar un sistema electoral que condenaba a la izquierda a la subsidiaridad. El otro gran pecado de la izquierda, y a este nadie le obligó, fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo. Ciertamente las bases se pusieron LEER MÁS