Paco Frutos: contra viento y marea. Un ejemplo de lucha y vida dedicada a la clase obrera.

Con pocos días de diferencia, hemos perdido en este mes de julio a dos referentes intelectuales y políticos insustituibles para la izquierda catalana no nacionalista –la única que merece, realmente, ser llamada izquierda–, como son Juan Marsé y Paco Frutos. A Marsé no llegué a conocerle personalmente, aunque obras suyas como Últimas tardes con Teresa, Ronda del Guinardó, Rabos de Lagartija o El amante bilingüe han dejado en mí una huella imborrable, tanto en el terreno estrictamente literario como en el de mi autopercepción como miembro y producto de un contexto sociocultural, histórico y humano determinado: la Barcelona charnega, popular, LEER MÁS

Desmontando el “derecho a decidir” (II).

El papel de la izquierda Entender la posición de la izquierda española en el tema de los nacionalismos periféricos es bucear en un pasado más allá de la misma transición. Pero en aras de no irnos más allá podemos afirmar que, si bien el candado del 78 tiene elementos negativos, estos están en muchos casos no exactamente donde nuestra izquierda oficial los sitúa, sino más bien en sus propias contradicciones. El catalanismo, durante todo el franquismo, fue muy poco activo, y en todo caso fue un fiel aliado –si no todo, casi todo– del Régimen. Solo hay que repasar el LEER MÁS

19 de Abril, Paco Frutos en La Sedeta

Ayer tarde, ACP consiguió convocarnos -a los efectos del asunto anunciado arriba- a unas tres docenas de personas, que si no fueron más fue, quizás, porque casi a la misma hora, hi havia partit, companys.  Al fin y al cabo, entre las tradiciones ideológicas con las que ajustó cuentas Paco Frutos, reconociendo el profundo mal que han hecho en Cataluña perversiones antiobreras y antidemocráticas como sostener eso del dret a l’autodeterminació; la N embutida en las CC.OO.; no pronunciar jamás la palabra «España»; propiciar que los obrereros charnegos (sic), manipulados, se manifestaran los 11 S de los años 1960, etc., etc… LEER MÁS

De la balcanización de Podemos a la balcanización de España.

La izquierda española atrapada en el candado del 78. La transición española tuvo sus más y sus menos. Para la izquierda española la gran frustración, que resurge en modo de trauma, fue su incapacidad para forzar una ruptura con el régimen anterior. Su penitencia, aceptar la monarquía y la bandera; pero más grave aún, si cabe, fue aceptar un sistema electoral que condenaba a la izquierda a la subsidiaridad. El otro gran pecado de la izquierda, y a este nadie le obligó, fue dar carta de naturaleza democrático/progresista a una ideología intrínsecamente retrógrada: El nacionalismo. Ciertamente las bases se pusieron LEER MÁS